Las lecciones de 2006

Partidos, Instituto Federal Electoral, candidatos y votantes llegamos a esta elección con la memoria del accidentado proceso de hace seis años. Las memorias y enseñanzas de lo ocurrido en 2006, analizadas por sus protagonistas.

La elección de 2006 dejó muchas lecciones para el sistema político mexicano: la izquierda perdió con menos de un punto porcentual, Acción Nacional consiguió repetir otro sexenio en el poder a un costo inédito para la democracia y el PRI quedó rezagado en un tercer lugar. En el número de noviembre de 2011, entrevistamos a un consultor,  a un académico  y a dos ex consejeros-presidentes del Instituto Federal Electoral, cuyas opiniones aportaron una visión exhaustiva de los acontecimientos.


Alfonso Zárate, fundador del Grupo Consultor Interdisciplinario (GCI), profesor del Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos, y director de las publicaciones más prestigiadas de análisis de coyuntura, repasa la historia contemporánea del país, cómo se formó, gobernó y agotó el PRI su gobernabilidad para dar paso, en 2000, a la transición política que vivimos.



“Creo que sin la muerte de Colosio, el PRI todavía tenía para rato. Entonces, la especulación es fascinante, pero en el fondo habría dependido mucho de la eficacia del gobierno de Colosio y, desde luego, creo que con Ernesto Zedillo lo que ocurre muy claramente es que fue un presidente dispuesto a desestructurar al PRI. 
La famosa sana distancia de Zedillo se traducirá nada más en haber tenido seis presidentes del Comité Ejecutivo Nacional en sus seis años, lo cual habla de que, más allá de la frase, tuvo un manejo verdaderamente grosero e irresponsable, porque dejó al PRI sin condiciones de competir con fuerza en 2000.


“Sin embargo, hay cuando menos dos ingredientes que modifican este escenario: el primero y quizá el más importante fue la notoria ineptitud de los gobiernos de Acción Nacional. Cuando llega Fox a la presidencia en 2000 hay un enorme entusiasmo colectivo y una percepción social de que la alternancia producirá casi resultados mágicos o inmediatos. Tal no ocurre por la frivolidad, ineptitud e inexperiencia de Vicente Fox, que dilapida el enorme capital político que lo llevó a la presidencia de la República.


“Hace seis años, los priístas se dividieron en la lucha por la candidatura. Esta lucha confrontó a un grupo de gobernadores con Roberto Madrazo, presidente del PRI, propiciando la ruptura del propio Madrazo con la secretaria general, Elba Esther Gordillo. Eso generó un nivel de fractura tan profunda que llevó al PRI al tercer lugar en la elección presidencial. Todavía es muy temprano para saber si aprendieron la lección y si van a definir de manera civilizada la candidatura y a llegar unidos.”


José Antonio Crespo, profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigaciones y Docencia Económicas (CIDE), analizó todas las circunstancias electorales de 2006 y planteó cómo un ingrediente nuevo, la inseguridad, podría tener incidencia en los comicios de este año.


“Se puede repetir la experiencia de 2006, depende de cómo se den los resultados en 2012, porque el problema puede ser un resultado muy cerrado. En esa circunstancia basta cualquier monto de irregularidades, casi cualquiera, uno pequeño, para que se anule la certeza.


“La diferencia electoral en 2006 fue de menos de .6%. Con 1%, que no es demasiado ni siquiera en los países más democráticos, bastaba para que se hubiera modificado el resultado. En realidad no se demostró el fraude, pero tampoco es tan raro que haya un fraude de esa magnitud, muy pequeño.


“Si hubiera otra elección cerrada en 2012 caeríamos en una situación muy parecida y en esos casos hay que abrir paquetes electorales, por lo menos aquellos con mayores inconsistencias aritméticas para dar certeza al resultado.


“Lo anterior no se hizo en 2006. Se abrió el 14% cuando debió hacerse con el 64% por lo menos. Se supone que eso resolvería la ley electoral, pero la apertura de paquetes incluye una disposición: se abrirán todos cuando en un distrito la diferencia sea menor al 1%. Pero la elección presidencial no es por distritos, sino por toda la circunscripción nacional.


 “En 2006 fueron solamente ocho distritos de los trescientos los que estaban en esa situación y únicamente en tres López Obrador estuvo en segundo lugar. Bajo esa ley se hubieran abierto tres de trescientos distritos, lo cual no resuelve nada.


“La ley de 2007 sigue vigente y la hicieron mal, con un sistema distinto al que tenemos: la fórmula para decidir el presidente es por voto directo o circunscripción nacional. Pues esa tendría que ser la misma fórmula para el recuento de votos, pero se fueron por distritos como si estuviéramos en Estados Unidos.


“La inseguridad será tema nuevo respecto de 2006, cuando había problemas, pero no de este tamaño, no lo que hemos visto. La inseguridad sí es un factor de riesgo, no tanto para el público, aunque en algunas zonas, efectivamente, la gente prefiere votar menos, lo vimos en las elecciones federales de hace dos años en Ciudad Juárez, en Reynosa, etcétera, donde la participación fue bastante baja, mucha gente simplemente no quiso arriesgarse. A lo mejor habrá zonas en las que no se pueda instalar casillas.



Luis Carlos Ugalde


Su gestión como consejero-presidente del IFE, de 2003 a 2007, fue polémica y puso en riesgo, ante la opinión pública, la credibilidad del Instituto. Resulta esencial conocer su visión protagónica de 2006.




“Después de 1990, con la creación del IFE, se generó una serie de procedimientos estandarizados, aplicables, medibles y observables, que la convirtieron en una institución modelo en escala mundial, y esto no resultó de la voluntad de las personas, sino de un mecanismo que tiene muchos candados para evitar manipulación de los votos. Ese es el hecho central.


“La reforma política de 2007 tiene más instrumentos de sanción, pero no de solución de los problemas de fondo. Tiene más tarjetas rojas, pero eso no significa que los actores se portarán mejor. Tiene más sanciones: puede aplicarlas a particulares y medios de comunicación, pero eso no significa que mejora la realidad. Hoy posee también formas de monitorear qué transmiten los canales de televisión abierta, pero eso no significa que haya equidad en los medios electrónicos.


“Por lo anterior, los reformadores de 2007 pensaron que un IFE más sancionador era un IFE idóneo. Creo que les resultó falsa la percepción, porque si se regula nomás la epidermis de los problemas se empeora todo. Es cierto que el IFE puede sancionar más, pero eso no quiere decir que la elección será más equitativa ni más virtuosa en el comportamiento de los actores principales.


 “Las lecciones fundamentales son la organización y la logística. El Instituto las practicó bien en 2006 y las aplicará igual en 2012. De eso no hay duda. Quizá el mayor aprendizaje que debiera tener ahora sería la manera en cómo difunde resultados. Eso en 2006 hubiera generado una mejor didáctica para explicar por qué hubo un empate y cómo se resolvería. Se trató, pero la gente no prestó oído a eso. En todo caso, creo que el IFE debe poner mayor atención al respecto. Sobre todo hay que entender la experiencia de 2006, mientras que en 2012 hay que resolver el problema de la inequidad. De lo contrario, será una elección complicada, sin un final de acatamiento generalizado.”


José Woldenberg


Consejero-presidente del Instituto Federal Electoral de 1997 a 2003, sus aportaciones para la consolidación del IFE son bien recordadas por la opinión pública, pues fortaleció los canales participativos de ciudadanos, medios y partidos.

“La creación del IFE en 1990 fue una salida muy virtuosa porque tanto desde el gobierno como desde los partidos la Comisión Electoral había quedado absolutamente descalificada para organizar otras elecciones. El IFE fue diseñado para eso: el pluralismo político nadie lo iba a poder exorcizar y lo mejor era que pudiera convivir en la nueva realidad política. Para hacerlo se necesitaba un método limpio para contender.


“Las televisoras han reaccionado muy mal ante las reformas de 2007. Es una paradoja, porque en la televisión, la radio y la prensa se decía ─y todos parecían compartir el diagnóstico─ de que las campañas eran muy caras. Y cada vez más. Cuando uno ve a dónde iba el gasto fundamental de los partidos era a las televisoras y radiodifusoras.


“En 2006, el 70% de los recursos que recibieron los partidos acabó en las arcas de las radios y la televisión. Era absurdo, sobre todo si el Estado tiene tiempos en los medios. “Ese es el gran tema. Hay que salir a la calle. Hay un desencanto muy fuerte con la incipiente democracia y nutrientes que tienen que ver con la vida política, pero los más fuertes no están en la política, y tienen que ver con el estancamiento de la economía y la no atención a una serie de necesidades de carácter social. Ese es el verdadero problema de mayor fondo.”

Feb02

Posted in Un año de Presidencia2012

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