El Ejército, la lucha contra el crimen organizado y el reto de la seguridad pública
La seguridad pública y la economía serán los temas que pondrán en predicamento a los electores a la hora de votar. Aciertos y errores de una estrategia llenarán las urnas el 2 de julio próximo.
Redacción Presidencia2012
La seguridad pública es, sin duda, uno de los temas centrales rumbo a las elecciones de 2012. El sexenio que termina volcó su agenda casi exclusivamente en este asunto, con el resultado de decenas de miles de muertos (algunos recuentos señalan hasta 60 mil) y con al menos 10 mil desaparecidos, lo cual difícilmente habla de un éxito en la estrategia. La seguridad será uno de los temas más delicados que tendrán que abordar los candidatos rumbo a las elecciones de julio, y seguramente sus posturas definirán en gran medida las preferencias del electorado.
En nuestra edición de marzo 2011, entrevistamos a tres expertos en temas de seguridad pública que nos ofrecieron sus perspectivas respecto al escenario que podemos esperar en las elecciones de 2012.
Ana María Salazar, quien ha trabajado para el gobierno de Estados Unidos como asesora en el Pentágono y quien estuvo destacada en Colombia durante los años más duros de la crisis de seguridad en este país, señala que el tema de la seguridad debería ser parte de la “agenda familiar”:
“Durante los últimos 20 años se ha hablado mucho del tema de derechos humanos como una parte fundamental de esta transición, lo mismo los temas del medio ambiente, a los niños de una u otra forma les estamos inculcando una cultura de protección del medio ambiente gracias a lo que están viendo en televisión, a lo que están aprendiendo en la escuela. Niños de 5, 6 y 7 años, nos hablan sobre temas del medio ambiente, pero el tema de seguridad no lo hemos tocado de la misma forma.
"Hay diferentes razones, sigue siendo un tema tabú, no sabemos hablar sobre el tema de seguridad con nuestros hijos, nos da cosa hablar con nuestros hijos sobre esos temas, porque queremos que nuestros hijos vean al país, vean nuestra comunidad, vean a nuestras familias de color rosa, que es un mundo perfecto. Tener que hablar sobre secuestros o tratar de explicar las imágenes que ellos están viendo en la televisión a diario nos da mucho trabajo. No queremos pensar que nuestros hijos se den cuenta que estamos creando un país muy inseguro para ellos, entonces no queremos hablar del tema, no lo tocamos, o si lo tocamos, lo tocamos tal vez en una forma casi incorrecta o ingenua”.
Ernesto López Portillo, consultor en temas de seguridad pública para gobiernos, y fundador del Instituto para la Seguridad y Democracia, señala la diferencia entre seguridad pública y nacional:
“Por un lado, la seguridad pública es la que tiene qué ver con la seguridad del ciudadano: que no le roben su dinero, que no la ataquen en la calle, que no tenga problemas en el transporte público. Por otro lado está la seguridad del estado, o seguridad nacional, que requiere otras estrategias. México no tiene diferenciadas estas dos estrategias”.
Por su parte, Eduardo Guerrero, experto en asuntos relacionados con el crimen organizado, pone en tela de juicio la estrategia del gobierno federal para combatir el narcotráfico:
“Yo creo que ahorita de lo que están muy conscientes los tres partidos políticos más importantes de México es de que este gobierno quiso arreglar un problema, pero lo quiso arreglar de tal manera que creó otro problema distinto que no existía, que es el problema de la violencia. Este problema está tomando tales dimensiones y va con una tendencia a la alza tan impresionante que debe ser el tema numero uno de la estrategia rumbo a las elecciones. Cómo contener la violencia, cómo la estabilizas y eventualmente cómo la puedes empezar a disminuir, es ya una demanda generalizada en el último año”.
Tanto Ana María Salazar como Ernesto López Portillo hacen una comparación de los casos Colombia y México, pues son países cuyas situaciones conocen de primera mano. Salazar advierte uno de los mayores peligros de la colombianización de México:
“Uno de los grandes errores en Colombia fue permitir que mataran tantos servidores públicos, ofrecían recompensas por el número de policías que mataran sin importar quiénes eran los policías. Colombia permitió que esta gente matara en una forma masiva a sus servidores públicos, es algo que estamos empezando a ver en algunas zonas de México y en todos los niveles, esto permite un creciente clima de incertidumbre. Crece el clima de incertidumbre y sabemos que el clima de incertidumbre es malo para los negocios, es malo para la economía. Aunque nos insistan que hasta la fecha no ha tenido un impacto relevante en la seguridad del país, sospecho que sí lo ha tenido”.
Por su parte, López Portillo apuesta por la educación, tal y como hizo en su momento el alcalde de Bogotá, Antanas Mockus:
“Yo no creo que los gobiernos en México, en general, apuestan por la capacidad de la gente para aprender, creo que no. Eso requiere también un cambio de pensamiento, de concepción, en donde transitemos a gobiernos de pedagogía. El gobierno de Mockus fue un gobierno pedagógico que incluso aprovechó aspectos lúdicos para esa enseñanza. Por encima de todo, hay que considerar que la gente es capaz de resolver problemas y resolverlos participativamente, si se les dan los caminos. El gobierno debe aceptar y promover esto”.
Un tema espinoso que Eduardo Guerrero aborda es el de la legalización de las drogas. Sobre este asunto comenta:
“Siento que sería deseable, y ojalá se dé pronto, la liberación de la venta de marihuana, aunque sí causa daño en sus consumidores, el riesgo de salud que representa a nivel global es bajo. La prohibición está generando al menos en Estados Unidos un número de arrestos enorme y en México un número de muertes enorme. Los beneficios, o la baja en costo que habría en la legalización, serían muy positivos para ambos países. A los carteles mexicanos una legalización de ese tipo les tiraría el 25 o 30 % de sus ingresos, lo que sería bastante fuerte. Esta es una acción en la que los norteamericanos tienen que tomar la iniciativa. Legalizar la marihuana sería positivo para reducir el problema de narcotráfico”.
En la edición de diciembre de 2011 entrevistamos al excanciller Jorge Castañeda, quien sobre este mismo tema se pronunció a favor:
“Beneficiaría a México enormemente la legalización de la droga en EU. Se puede empezar con marihuana. Y luego analizar todas las posibilidades a favor porque el argumento moral es el mismo para el resto de las drogas. Entiendo la lógica de que puede ser más o menos violento el choque para una sociedad si se legaliza todo de un jalón, pero empecemos con la marihuana”.
Finalmente, sobre este mismo asunto, entrevistamos a la excandidata presidencial Patricia Mercado, quien durante su campaña en 2006 llamó la atención porque en su plataforma incluía la legalización de las drogas, así como la igualdad de derechos para los homosexuales. Esta entrevista será publicada en la edición de marzo de 2012. Ofrecemos a continuación una cita a nuestros lectores:
“Yo creo que la legalización de las drogas es un camino, un camino cada vez más importante. Yo en la campaña de 2006 lo planteaba como un problema de enfrentamiento con el narcotráfico; es decir, si lo queremos parar, uno de los caminos es éste. Que no sean ellos quienes regulen el mercado de las drogas, sino que sea el Estado quien lo regule: cómo se vende, a quién se vende, igual que los cigarros y el alcohol, regular la venta a los jóvenes, e incluso gravar las drogas con impuestos que nos ayuden”.
Cuando Felipe Calderón hizo la declaración de guerra del 18 de noviembre de 2006, comenzó un proceso de empoderamiento del Ejército Nacional que no tiene precedentes en la historia del México contemporáneo. Las fuerzas armadas se convirtieron en el principal aliado del presidente, que incluso tuvo algunas deferencias personales para con ellos, llegando al grado de disfrazar a sus hijos de generales durante un desfile. Sin embargo, dentro del mismo ejército hay inconformidad con respecto al rumbo que han tomado las cosas desde que Calderón asumió el poder.
El General (retirado) Luis Garfias, exdiputado federal, exdiplomático, historiador del Ejército y una de las figuras más críticas a la actual política de seguridad pública, habla en una larga entrevista, publicada en nuestra edición de las que él considera grandes carencias en la lucha contra el crimen organizado. De entrada, el general advierte:
"Curiosamente, en estos 6 años de gobierno no ha habido un solo militar. Bueno, hay uno que nadie conoce, por el Partido de la Revolución Democrática, que fue subsecretario de la Defensa. Nunca ha participado en cosas importantes. Entonces, es increíble que hoy haya dos civiles que encabezan las comisiones de Defensa en la Cámara de Diputados. Les he dicho muchas veces: “oigan, señores, ustedes no conocen más defensas que las de sus carros”.
“No sé cómo el gobierno dejó olvidado eso, cómo es posible que se pueda juzgar u opinar sobre las Fuerzas Armadas, y sobre todo el Ejército, si se desconoce de seguridad nacional, de retenes, de mil cosas. Los militares toda la vida han estado en las calles y hoy están en las grandes ciudades por razones muy especiales”.
En cuanto al problema de la mala preparación de las policías y la corrupción que campea al interior de éstas, el general Garfias señala:
“La solución para las policías es la militarización, aunque digan los medios que México se va a convertir en un estado policiaco-militar. Mentiras. Y pongo dos ejemplos: en Europa, la Guardia Civil española tiene más de 150 años como policía militarizada y actúa en tierra, mar y aire. El otro caso es el de los carabineros. Los chilenos tienen una policía militarizada que participa actualmente en Santiago de Chile por el problema de los estudiantes. Y ahí no se andan con cuentos. Entonces, en lugar de tener aquí 300 policías que no sirven para nada y son un gasto excesivo, hay que modificar el artículo 115 para quitar tantas y hacer una: la policía única”.
Finalmente, el general Luis Garfias habla de la necesidad de reformas a nivel administrativo:
“En la mayor parte de los países del mundo son civiles los que están a cargo de las secretarías de Defensa, pero no mandan sobre las tropas. En EU, un país que ha peleado desde que nació, nunca ha habido un militar en la Defensa. Allá priva la idea de que los civiles están arriba de los militares. Pero el que ordena es el jefe del Estado Mayor Conjunto, que aquí no existe ni se conoce. En todos los países de América ─desde Canadá hasta Argentina y El Caribe─ hay una secretaría de Estado para la defensa nacional”.




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