En 2012, ¿una presidenta para México?
Griselda Álvarez fue la primera gobernadora mexicana, en 1979. Tres años después, Rosario Ibarra fue la primera candidata a la presidencia. ¿Será este el año de la primera presidenta?
Redacción Presidencia2012
Hasta hace relativamente pocos años, el papel de la mujer en la política mexicana había sido secundario. La llegada de Griselda Álvarez a la gubernatura de Colima en 1979 fue un momento muy importante para la participación femenina en la política, pero no marca verdaderamente un antes y después. De hecho, pasaron 8 años para que se volviera a elegir otra gobernadora: Beatriz Paredes en Tlaxcala.
Varias mujeres han sido candidatas a la presidencia de la República: Rosario Ibarra de Piedra, Marcela Lombardo, Cecilia Soto y Patricia Mercado. Sin embargo, todas ellas fueron postuladas por partidos pequeños, sin posibilidad real de ganar, y su participación en los procesos electorales fue más bien de carácter testimonial. Aún así, llevaron a la escena pública temas que de otra manera no hubieran sido mencionados, como los desaparecidos políticos, en el caso de Rosario Ibarra, y los derechos igualitarios sin importar preferencia sexual, como hizo Patricia Mercado.
Ante la posibilidad de que un partido mayor, en este caso el PAN, postule a una mujer para la contienda electoral de este año, en Presidencia2012 dedicamos nuestra edición del mes de mayo de 2011 a analizar el rol de las mujeres tanto en la política mexicana como en la escena internacional.
En el mes de abril, organizamos en Colima una conferencia magistral de la consultora e investigadora María Amparo Casar, quien habló principalmente sobre la reforma política y ofreció datos comparativos de lo que se pretendía hacer en México en este sentido y lo que ya se ha legislado en otros países de Latinoamérica. Posteriormente, en entrevista sobre las mujeres en la política dijo a Presidencia2012 lo siguiente:
“Yo ahí sí me apegaría a lo que ha dicho la licenciada Vázquez Mota, que es “queremos tener un buen presidentea” -sin presidente o presidenta- que cuide el interés general, que cubra las asignaturas pendientes. Sobre si es hombre o es mujer… me gustaría que no importara el género. Yo creo que México está preparado para tener una mujer presidente y sí, sí me gustaría ver a una mujer presidenta en este país. Sobre todo, para ir rompiendo mitos, que tenemos muchos en este país. Uno de ellos es que una mujer no está preparada. Si tenemos una mujer presidenta, habremos demostrado que rompimos el mito de que México no está preparado por eso lo desearía.
“Ahora, no me gustaría decirlo en abstracto, a mí me gustaría ver cuál es el proyecto de esa mujer que se lanza a una candidatura presidencial. Porque ahí sí -soy honesta-, yo no votaría por género, sino votaría por un proyecto, por una trayectoria profesional, por una trayectoria política, por una plataforma política. Sí me importan los programas, me importan más los programas que las personas, sean de mi mismo género o sean del otro género. Mi voto no se definiría por la característica: género. Como siempre tiene uno sus preferencias, me gusta y me siento orgullosa cuando una mujer tiene una posición sólida, cuando demuestra sus potencialidades, cuando demuestra sus capacidades, cuando demuestra su honestidad en el ejercicio del gobierno, sí. Las aprecio en hombres y en mujeres, cuando veo a una mujer con esas características, no dejo de sentir cierto orgullo de que seamos del mismo género.”
En esa misma edición, dedicamos un artículo a recordar a las gobernadoras y otras mujeres destacadas tanto en la política como en los medios de comunicación en nuestro país.
Asimismo, Itzel Moreno y Ernesto Cortés realizaron un repaso histórico sobre la participación política de las mujeres a lo largo de la historia en diversas sociedades. Desde el matriarcado prehistórico a la actualidad, pasando por las sufragistas del siglo XIX y las primeras funcionarias electas, cerrando con las “diputadas juanitas”. Una referencia importante para calibrar la participación de las mujeres en un sistema político, dicen los autores, es medir el porcentaje de asientos que ocupan en los cuerpos parlamentarios nacionales e internacionales:
“A nivel global, el promedio de mujeres ocupando puestos parlamentarios es de alrededor de 12%. El promedio en Europa es de 15%, aunque este porcentaje fluctúa de país a país, y el Parlamento Europeo tiene una composición con mayor representación femenina. En México, la Cámara de Diputados registra 27.8% de legisladoras, mientras que en la Cámara de Senadores hay 30 mujeres ocupando curules, lo que representa el 23.4% de la composición camaral.
“En el actual Parlamento Europeo (2009-2014), de un total de 736 legisladores, el porcentaje de mujeres es del 35.19% (frente al 31,21% del Parlamento anterior). La mayor proporción de mujeres en una bancada nacional corresponde a Finlandia, que tiene un 61,54%. Malta, en cambio, no cuenta con ninguna eurodiputada. Este Parlamento tiene la peculiaridad, por cierto, de contar con la legisladora más joven en la historia del organismo: Emilie Turunen, diputada holandesa de tan solo 26 años”.
Salvo que ocurra algo no previsto por ninguna casa encuestadora, el 5 de febrero, apenas unos días después de que este artículo sea publicado, el Partido Acción Nacional postulará a Josefina Vázquez Mota como candidata a la presidencia de la República, y por primera vez en nuestro país tendremos la posibilidad de una señora presidenta. Esto seguramente planteará un escenario particularmente interesante en la política mexicana, y más allá del resutado de la elección, dará un piso nuevo a la participación de las mujeres en el campo de la administración pública.







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